jueves, junio 10

El Canto de la Amistad



EL CANTO DE LA AMISTAD



LEOPOLDO SÁNCHEZ A.



OBSERVACIÓN UNIVERSAL<>
Edición en español
Primera Edición 2009
Publicado por: Observación Universal
Revisión : Leopoldo Sánchez
Impresión: Leopoldo Sánchez


Derechos de Autor

El Amor es la Danza de la Vida



elamoresladanza@hotmail.com
I.c.
La guitarra inocua en él se oía
e iba dándose en su acorde el canto.
Tal océano el cantor tendido
cuando la guitarra en él amplió su timbre,
el requinto impregnado de encanto
con la amistad de los astros.

El sol luce al campo
en tanto el hombre en sí se hace claro,
el cantor irradiará si cuando escribe es humilde.
Prólogo

He aquí la armonía verdadera
de un cantor y una guitarra.
Seguramente en el peregrinar de tu vida
has tenido ocasión de tener un verdadero amigo,
y quizá, para alguien ese amigo tú lo has sido.
De cualquier manera,
siempre es bueno saber que con alguien puedes
compartirte en sentimientos, alegrías y tristezas.
A veces se coincide en los espacios y tiempos
para en esa amistad consentirse.
Si hacemos de la amistad un canto
revelando la música de nuestra alma
a manera de que alguien que pasara del lado
donde estamos con atención la escuchara,
seguramente más amigos entre nosotros estarían.
Sería bueno que el corazón que poseemos
lo convirtiéramos en una guitarra
y en sus cuerdas fueran las mejores emociones.
Seguramente que de ahí bien sepamos
qué es ser o tener un verdadero amigo.


I
...Vas a saber del agradable mensaje
de un cantor tranquilo y verdadero
que se dio desde sus acordes al regocijo.

Al despertarse los sonidos de la alborada,
trinos de diversas aves
entre árboles y cascadas
armonizaban desde su vuelo.
El aroma de bosques frondosos
se les unía y era fragancia
al tiempo de darse sin secretos.

Los acordes
como sueños placenteros,
elevaban a quienes habían penetrado
bajo su follaje.
Una guitarra gustaba ser tocada
desde ese ritmo tranquilo,
y así vivía feliz el cantor verdadero
con el instrumento.

La amistad de ese cantor y la guitarra
se hizo afable
propagándose la acústica más clara
con sus sentimientos.
El cantor con su intuición iba a las sensaciones,
las cuerdas en ella eran pulso de su alma.

Los sentimientos son ciertos si se cantan,
serán dentro de la amistad hadas
luminosas las luces del cielo,
ser amigo es música para en ella cantar contento.

I.a.
I.b.
De tal modo, el cantor tenía una amiga
en esa guitarra que se conducía
con su sentido sereno.
Sus escritos en libertad como vuelos
puestos a ellos expandían
los más sinceros deseos.
Y de tal modo hacían la vida.

La amistad real arriba
cuando el cantor cierto ausenta los recelos.

Si el cantor creara de un canto sencillo
su voz elevaría a la luz divina,
el verso haría Dios mismo.



II
La guitarra fue pulsada.

De manos del cantor hacía música en las mañanas,
seguido se humedecía en su rocío
y a veces era en vuelo de mariposas
con el cantor todo enternecido,
y brillaba como un sol al día.

Ella en un sol iba convertida
con la emoción de tanta amistad acumulada,
aparecía convertida a la vida
cuando el rasgueo sobre ella era sensitivo.

Ver con libertad a la guitarra
y experimentando desde sus sonidos
daba al cantor alegría,
le afirmaba el ser amigos,
el cantor descubría su poesía.



IIISobre la eufonía del cantor sereno
la guitarra comprendió el sentido de las formas,
veía en ellas el genuino acontecer de los cantos.

La improvisación en ella era florida,
brotaba música qué en ella había observado,
sentía en sí los dedos del cantor creando por horas
y esperaba que el bello canto pronto asomara.

Mas el canto aparecía cuando había más silencio.

Decía con voz tranquila:
aquí estoy contigo,
crea desde las cuerdas divinas
con esas ágiles manos.

Más allá de quien sabe más la amistad conquista.
Y el cantor lo sabe.

III.a.
El cantor sabía cuando la guitarra improvisaba.

La amistad siempre comprende
cuando uno está en otras cosas;
el ser amigo no obstruye los caminos.
La amistad esta más allá de las formas.

Cuando es un compartir ser amigos,
todo se hace a manera entendible
la amistad se vuelve indestructible.

En tanto se improvisaba
la guitarra su luz al cantor confiaba.

Dios con la mano del cantor escribía
la poesía que convertía en canto,
iba a la guitarra
con la amistad en sereno encanto.

La guitarra se abstraía en el sonido
afirmada en mensajes comprometidos.




III.b.
En tanto una intensa melodía
desde la guitarra era tañida,
el cantor le susurró un secreto:
“En tus cuerdas vienen los sonidos más hermosos,
pero recuerda, tu música ha de ser comprometida.

La guitarra entonces amable le dijo:
¿Qué soy yo acaso, si tú en mí no eres?
¿Acaso de mi sonido se imagina el universo?
¿Qué sería sin tu poesía
si soy amor cuando la oigo de tu verso?

Se convierte poeta el cantor atento
cuando su ser se sabe comprometido,
si sus letras tocan lo confiable.
Aunque si el amor es por si mismo verdadero
a la amistad nada puede destrozarle.

El cantor, conmovido, le dijo otro secreto:
El compromiso no es tan sólo a mi lado,
tú eres para compartir felicidad a todos.
La amistad a toda vida hace contenta,
amar es darse al asombro.



III.c.
Nosotros desde toda esa verdad somos
y en todo ello nos tenemos,
somos ante todo compañeros.

Entre nuestros acordes los sueños viajan,
podemos darnos tanto a lo que queremos.
Darnos una canción amorosa,
crearnos amor de nuestras alegrías
y excitarnos recónditas sensaciones.
Misteriosos aromas brotan nuestros acordes
y perfuman de vida a lo verdadero.

Cuando convirtamos nuestras voces
en flores alegres,
veremos la maravilla de la verdad por las calles
cantando bajo una lluvia de sentimientos serenos,
porque se habrán marchado las nubes,
porque el cielo dejará que sus estrellas brillen.

Anda y se feliz ahora,
enfoca tu mirada en lo verdadero.

III.d.
Desde su resonancia la guitarra lloraba,
con su acústica decía lo más que sentía:
porque soy en amor en ti encarno,
con mi sonido rozo tu mano.

La amistad se da sin conveniencias
porque de ahí se encuentra armonía verdadera.

El cantor se lió a sus trastes
y de corazón le cantó amable:
has la música que es de tu gusto,
realiza y danos tus nobles ideas.
De ellas brillará Dios todo el cielo.

La guitarra se manifestó sonoramente.
Voló y como viento silbó por los campos
guiada a la brisa de verano.
El cantor, sereno le observaba,
palpaba lo genuino de sus acordes
en esa armónica alianza,
dentro a su ser vislumbraba
con ritmo sagrado.

Le miraba alegre,
sintiéndose contento por tener en ella un amigo,
aunque él quería ella regresara para oírse unidos
una voz le dijo que fuera paciente,
su alma (escuchó) no te ha olvidado.

El cantor en si se sentía tranquilo,
pues la destreza de él sobre la guitarra
se manifestaba como un aroma de flores
por cualquiera de sus universos descubiertos.
Al escuchar su sonido
cuando la noche brillaba las estrellas
le seducía a crear nuevas canciones.

Con sus acordes la guitarra iba a otros sitios,
fluía en una armonía más bella
y miraba hondo desde ella
la luz divina dirigida a sus cuerdas,
paciente era para con el cantor hacer su regreso.

Entonces aterrizaron nuevas melodías,
el cantor se hacía de las más hermosas voces,
soñaba a cada rato la visita de la guitarra
sobre una atractiva resonancia
floreciendo de nuevo las ilusiones.
Resonaría con toda su sabiduría,
tenía las poesías destinadas
para su querida amiga;
escribía canciones para ella
con su reflexión siempre serena.
Su corazón estaba comprometido
sobre lo que le implicaba ser amigos.


III.e.

IV
La lluvia de temporada
hizo hechizo y vino
otra vez al cantor la guitarra.

El cantor le habló con su alma.
Escucha: vivir es ser más creativo,
desde tu mejor actitud crea.

La vida es anhelo,
pues de cada uno de sus momentos
puedes lograr satisfacción plena.
Ve hondamente a sus misterios
con toda confianza.

La canción que vayamos creando
nos llevará a sembrar poesías
para regalarnos alegrías.



IV.a.

Así entonces, a él tocó una melodía la guitarra
que decía en sus claros acordes:
trascender es unirse al ser propio,
compartirlo a la vida es hermoso.

Lo que quieras crear has de hacerlo,
has tus cantos con un amoroso abrazo,
has tu risa creativa.
Hazlo y revela de ti el destino.

Ambos su creatividad conectaron:
innovaban la canción con sus destinos,
descubrían juntos los bellos caminos.

El cantor desde sí su creatividad logra.
Desde lo que ha querido ser crea su destino,
de su propia actitud da música o sólo ruido.

El cantor en las poesías sentía
ritmos infinitos,
la guitarra
con su requinto lo agradecía.


IV.b.
Eran en amistad sus latidos,
sabían ser y en los acordes reían,
y entre esos acuerdos
de poesías estaban invadidos.

De sus labios,
el cantor sereno
su libertad exhibía
y cantó en la armonía del instrumento.
La guitarra tatuó fantasías,
el cantor su compromiso.

Hoy la amistad más les penetraba,
sobre todas las formas atraían su ritmo
a infinito.
Las cualidades del amor se les daban,
por el compromiso de sus almas.

IV.c.
La guitarra antes de irse de nuevo
expandió música de amor a su amigo,
le reveló sus dos alas,
y con ellas se dio con un beso.

El cantor miró distante por donde la luna.
desde su canción se imaginaba
cómo serían las futuras canciones,
sentía dentro del corazón nuevos acordes
entre infinidad de descubiertas sensaciones.
Frente a sus ojos caía una lluvia de flores
coloreadas de inmensas ilusiones,
del amor sus luces observaba
resplandecidas cerca de la guitarra.
Dentro lo más profundo de su alma
lanzó con un bello canto su plegaria
mientras alumbraba en ese bosque.


V
Fue convertida la música a nirvana
e iba la guitarra en un ser planetario.

Trascendida de fronteras se sabía
y en un sí al cantor se unió con su sonido.
Pulsó con su rumor más sencillo
la melodía que le decía:
al hallar mis secretos te estoy agradecida,
porque sabes, siempre gozo reunirme contigo.

Cantó el cantor con rítmica poesía:
de secretos hallados florea la alegría
pretendida por ser en un canto,
que anhela ser en la melodía,
pues su búsqueda es que unamos nuestras manos.
Mi encanto es cuando te dejas llegar con el día.

V.a.
Y descubierta siendo guitarra
lagrimó así emocionada:
al estar contigo mi corazón se amplifica,
mis cuerdas se expresan por el alma,
en libertad mi amor canta
con esas letras inteligentes.
Haré mi resonancia sin reservas, sensible
para que se abrace de infinito tu verso…
¡Canta con mi pulso
la suavidad de tu ser interno
que vence al más duro!.

El cantor su voz refrescó como el agua,
flotó hacia el amor,
relajó su timbre
y se creó suave
como si Dios le llevara el ritmo.

V.b.El cantor dentro en su canto
era radiante delicadeza,
darse desde sí mismo era inmenso gozo.
De amor su poesía vibraba,
cantaba a energía de sus pulmones
y lloraba en puro gozo.
La guitarra llovió arpegios
sobre los pétalos de las flores,
la amistad les salpicaba
acumulada por demasiados años
y resplandecía feliz de intactos colores.

Los amigos verdaderos se conocen
en donde no se forman las conveniencias.
El amigo es una luz eterna,
sonriendo siempre relumbra
y a través de su contacto fluyen
constelaciones inconcebibles.
El amigo amanece canciones
a piel de guitarra,
de compañero da su confianza
compartida a la profunda alianza,
porque se reconocen felices
y máxime porque se comprenden tristes.


V.c.
Al cantor se entregó la guitarra
pues él sabía como jugar en sus acordes.
El cantor comprendía que ella se iría
en cuanto la canción hubiera acabado.

Entonces el cantor dijo;
este toque invisible de nuestras almas
nos acompañará hasta donde no hay tiempo,
nos ha de acordar
que estamos para iluminar el camino
de quienes se mantienen afirmativos
y en la existencia confían.

Del cantor emigró triste la guitarra
prometiendo pronto su retorno.
Por las nubes, alrededor quedó su silueta.


II.a.
La guitarra fue tañida por el viento,
quería de su voz ser profunda
y por océanos condujo al cantor para ello.

Maravillado el cantor le contemplaba
cuando en sus acordes la guitarra se identificaba.

Su amistad emergía sincera entre las olas
pues se compartían felicidad ante todo;
el cantor feliz estaba entre sus sentimientos.


V.d.

Del absoluto silencio
saltaron del cantor entusiastas y bellas ideas.

El cantor atendía su corazón como a un niño
guerrero en ancha silla de sueños,
en tanto a la espera paciente de la guitarra
su introspección luchaba por la naturaleza,
combatía a voz por la limpieza de la tierra,
la comprometía a reciclar el agua y los residuos,
la comprometía a no malgastar la energía,
la comprometía a cuidar la capa de ozono.

¡Cantaba solidario por hacer feliz el planeta!

En su voz llevaba el compromiso
reflexionado de hacer hombres conscientes de la vida,
tanto en la naturaleza
como de sí mismos.

¡Cantaba por erradicar todo signo de violencia!